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12/03/2019

La importancia de la gestión emocional en las organizaciones

Las emociones. Tan humanas, tan comunes y sin embargo tan temidas por nosotros mismos. Vivimos en una sociedad donde la gestión emocional no es algo que se aprenda en los colegios. Es más, su importancia suele relegarse al ámbito de la psicología cuando, en realidad, las emociones deberían ser trabajadas desde que somos niños. Porque no hay nada más propio en el ser humano que sus emociones. Es por eso que las organizaciones deben aprender a gestionarlas de forma correcta en beneficio de sus trabajadores y de la propia compañía.

La esfera emocional es inseparable del ser humano. Las cosas que ocurren a nuestro alrededor nos afectan en mayor o menor medida, siempre. El problema nace cuando no sabemos realizar una gestión de lo que sentimos, y se agrava cuando en vez de afrontar dichas emociones, las negamos.

Es por eso que es preciso profundizar en la gestión emocional para afrontar situaciones problemáticas o duras. Esta es la única manera de garantizar nuestro bienestar porque, nos guste o no, todos somos humanos.

Gestión emocional en las compañías

Las compañías se componen de trabajadores. Las personas que a diario realizan sus labores, sean las que sean, son el motor para que las empresas marchen bien. Por eso resulta sorprendente que a nivel empresarial no se tengan en cuenta las emociones de los equipos ni se invierta tiempo y recursos en trabajar en gestión emocional. No hay que olvidar que cualquier cosa que nos ocurra, aunque sea fuera del ámbito laboral, nos afectará a nivel emocional. Es imposible desprendernos de esa parte inherente a nuestra existencia, a nuestra condición de humanos.

El mundo de los negocios se mueve en un escenario donde la volatilidad, la incertidumbre, la complejidad y la ambigüedad son elementos presentes constantemente. Pero los responsables de las organizaciones no pueden ignorar la importancia del ámbito emocional de sus equipos. Desde la Seguridad Basada en la Organización o HOP se trabaja la gestión emocional no solo a nivel individual, sino entendiéndola como una cuestión social de la organización.

Agilidad emocional, la clave para equilibrar nuestro mundo interior

Una de las premisas a tener en cuenta en lo que a gestión emocional se refiere es la denominada Agilidad Emocional. El concepto hace referencia a los pequeños cambios que podemos hacer en nuestro día a día y que tienen mucho más peso del que imaginamos. Y es que para lograr nuestro bienestar interior, no es necesario proponerse un gran reto. Al contrario, lo más efectivo es ir avanzando poco a poco con pequeñas acciones que nos motiven y nos hagan sentir poderosos.

De ello habla, precisamente, la psicóloga estadounidense Susan David. Su trabajo se basa en transmitir que alcanzaremos nuestros objetivos gracias al trabajo que hagamos de nuestro mundo interior (tanto los pensamientos como las emociones). La agilidad emocional es la que nos permitirá llegar al éxito tanto a nivel personal como profesional. De ello habló en la charla que ofreció en la TEDWomen 2017 que se llevó a cabo en Nueva Orleans, y donde dejó claro que tanto las personas como las organizaciones deben invertir recursos en trabajar la gestión emocional.

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