aprendizaje basado en problemas

28/03/2019

El método del caso como forma de aprendizaje en SST (II)

Usar casos prácticos como estrategia de aprendizaje resulta, además de ameno, efectivo. Ya lo pudimos comprobar en un post anterior donde hablamos de en qué consiste el método del caso en formaciones. A continuación, ahondaremos más en este tipo de enseñanza para ponerla en práctica en cuestiones de salud y seguridad en el trabajo (SST).

El hecho de usar situaciones reales como escenario de actuación ayuda a que el alumno se involucre en mayor medida en la resolución. Además, también nos permite diseñar las condiciones que necesitemos en cada caso para incidir en los aspectos que queramos trabajar.

El método del caso posee unas características que veremos a continuación desde el punto de vista formativo y aplicado, en este caso, en SST.

Práctica VS Teoría

En el ámbito de SST tan importante es la formación a nivel teórico como la que se basa más en la práctica. Es importante que el alumno conozca los procedimientos que debe seguir en caso que sea necesario. Pero también es preciso que sepa ponerlos en práctica a la hora de la verdad. Por eso, la simulación de casos reales es tan destacada.

Lo primero que hay que hacer es recrear un contexto laboral en el que se de una situación de riesgo. El alumno deberá observar y valorar, en función de lo aprendido, qué medida de seguridad debe llevar a cabo. En este sentido, la guía del formador es muy necesaria para indicar si va por buen camino o no.

Investigación focalizada

Cuando ocurre un accidente o siniestro en un entorno laboral es necesario investigar las causas. Resolver cómo y por qué ha sucedido ayudará a poner las medidas oportunas para que eso no vuelva a ocurrir.

El método del caso nos permite recrear situaciones que ya hayan ocurrido o imaginadas, y trasladarlas a entornos de fábricas, oficinas, etc. La investigación focalizada nos ayudará a dedicar el máximo de esfuerzos en objetivos concretos.

Trabajo colaborativo

El método del caso se caracteriza por dos fases de trabajo: la primera de ellas a modo individual y la segunda de forma colectiva. Primero hay que estudiar el contexto y las variables que lo componen. Estas últimas serán las que lleven al alumno a una conclusión u otra. Una vez tenga una idea formada, deberá compartirla con el grupo para contrastarla.

Las formaciones ganan mucho en dinamismo cuando se requiere del trabajo colaborativo. Además, se fomenta el espíritu comunicativo y crítico, aparte de fomentar la investigación de soluciones en equipo y llegar a un punto común.

Representaciones realistas

Como hemos dicho, la práctica es esencial en el método del caso. Una buena estrategia es la de la representación de las condiciones de trabajo para que el alumno se sienta inmerso en la historia en la que está participando. Las estrategias gamificadas son muy adecuadas en este sentido, ya sean online o en el mundo real.

Las representaciones realistas permiten que el alumno ponga a prueba su capacidad resolutiva y proactiva ante la situación en la que se encuentra. Por otra parte, le permitirá potenciar sus habilidades y conocimientos mediante esa práctica real.

Los scape rooms son una muy buena opción de representación realista. Como ya comentamos en un post anterior donde analizamos los beneficios de los scape rooms aplicados al ámbito de la formación, se trata de actividades que empujan a investigar a la vez que se aprende.

Desarrollar una formación efectiva

Si queremos emplear el método del caso como estrategia formativa debemos tener en cuenta los cuatro puntos desarrollados a lo largo de este post. No obstante, también es importante que centremos los esfuerzos en elaborar un proceso formativo bien estructurado donde la información sea útil y no deje lugar a vacíos. El storytelling cobra gran peso en esta fase de diseño de la formación tan útil en los ámbitos de prevención de riesgos.

21/03/2019

El método del caso como forma de aprendizaje en SST (I)

Las formaciones en Salud y Seguridad en el Trabajo (SST) son esenciales para que los trabajadores tomen conciencia y sepan cómo actuar para evitar riesgos. No obstante, no todos los métodos de aprendizaje son igual de eficientes ni generan el mismo interés. Una buena estrategia es la que emplea ejemplos y situaciones reales para que el alumno interiorice mejor los contenidos. Estamos hablando del método del caso.

En un día corriente en la oficina, Javier se levanta de su escritorio y se dirige a la sala de café. Por el camino tropieza y cae el suelo, lesionándose un tobillo de manera que no puede ni ponerse en pie. Esto le podría ocurrir a cualquiera porque siempre hay riesgos en el entorno laboral. Formar a los equipos exponiendo casos de este estilo es una estrategia muy efectiva y productiva.

Así nació el método del caso

Ejemplificar con casos reales o que podrían darse en realidad es una estrategia formativa que recibe el nombre de método del caso. Nació en el año 1914 en la Universidad de Harvard, concretamente en la Escuela de Derecho. En esos momentos surgió la necesidad de enseñar a los alumnos con situaciones prácticas que los situasen en posibles escenarios reales.

¿Cuál era la finalidad? Por una parte, que los alumnos fuesen capaces de fundamentar sus líneas de pensamiento. Por la otra, que pudiesen tomar decisiones a partir del estudio de situaciones determinadas.

La forma de organizarse fue la siguiente: un grupo de alumnos estaba bajo la supervisión de un grupo de observadores. Los profesores prepararon un caso real o ficticio como escenario sobre el cual los alumnos tenían que interactuar. De esta manera, los estudiantes que realizaban la práctica tenían que poner los cinco sentidos para lograr la mejor resolución del caso.

Una estrategia que se ha expandido

El método del caso nació en el ámbito del derecho y a día de hoy se sigue utilizando como método de aprendizaje por sus buenos resultados. Tan solo tenemos que fijarnos en este fragmento de la serie Suits donde se representa una simulación de un caso en la que cada personaje adopta un papel distinto.

Como podemos ver, el método del caso no solo sigue vigente sino que además se ha expandido a otros sectores como el de las Escuelas de Negocios. De hecho, esta metodología es aplicable a cualquier enseñanza donde se requiera del trabajo colaborativo.

A continuación, citamos los cuatro puntos clave para el desarrollo del método del caso:

Fase de estudio del caso. Revisión y contextualización de la situación.
Fase de valoración. Detectar los puntos clave que pueden haber llevado a esa situación.
Fase para contraste. Se contrasta la información con el resto de participantes, se formulan opiniones y se ponen en común posibles soluciones.
Fase para la reflexión teórica. Para establecer los contenidos y puntos teóricos de aprendizaje que se derivan del estudio del caso.

La primera y segunda fase, es decir, la del estudio del caso y la de la valoración del mismo, se suelen hacer de forma individual. Una vez preparadas, se prosigue con la fase tercera y cuarta con un desarrollo en grupo. En estas fases se contrastaran las informaciones de los participantes y se obtiene la valoración del docente.

Simuladores de casos online

El componente participativo en este método de enseñanza es muy alto, pero eso no quiere decir que tenga que ser siempre presencial. Desde hace un tiempo se han desarrollado simuladores de casos online para que la gente pueda participar desde cualquier lugar e interactuar con otras personas sin estar necesariamente en el mismo lugar físico. Los entornos virtuales han ayudado a que el método del caso sea aplicable como estrategia elearning.

Como hemos podido comprobar a lo largo del post, este sistema de formación equilibra tanto la parte teórica como la práctica. Gracias a la estrategia de situarnos en contextos específicos, se puede ayudar a que el alumno aprenda de una forma más eficaz. El método del caso es muy útil en formaciones en seguridad y salud en el trabajo, algo que veremos más en detalle en el próximo post.

07/03/2019

Aprendizaje basado en problemas (ABP) al estilo «Elige tu propia aventura»

De los problemas también se aprende. ¿Cuántas veces habremos oído eso cuando se nos ha planteado una situación complicada en la vida? Y razón no le falta a la frase. De hecho, existe un método de Aprendizaje Basado en Problemas (ABT) que ha demostrado su efectividad en la adquisición de nuevos conocimientos. Además, también permite desarrollar las propias habilidades del alumno, tal y como veremos a continuación.

El método tradicional de enseñanza ha sido el siguiente: el maestro expone unas informaciones que el alumno aprende y que luego aplica en situaciones reales o prácticas ficticias. El ABP invierte el orden de los factores y no solo altera el producto, sino que lo mejora.

El nacimiento del ABP

La idea surgió en la Escuela de Medicina de la Universidad de McMaster, en Canadá. En los años 60 un grupo de alumnos graduados iba a realizar su primera operación. Es evidente que, con el título bajo el brazo, habían adquirido todos los conocimientos que les otorgaban la consideración de médicos, pero hubo algo con lo que no contaron: su reacción ante un problema real.

Porque simular una situación de riesgo en clase es una cosa, pero tener el temple y las herramientas para resolverla cuando ocurre de verdad es otra. La falta de habilidades para llevar a cabo esa intervención fue la que dio pie al nacimiento del Aprendizaje Basado en Problemas.

Invertir el orden del aprendizaje

La metodología del ABP es la siguiente: se plantea una problemática y los alumnos deben proponer cómo resolverla. Para ello han de identificar las necesidades de aprendizaje y buscar la información que les servirá para solventarlo. Por tanto, quien aprende se convierte en el protagonista de todo el proceso.

El Aprendizaje Basado en Problemas ayuda a que el alumno pueda desarrollar sus capacidades y su potencial. Las herramientas que adquiera le serán muy útiles en la vida real, donde no contará con la seguridad o tranquilidad de saber que el problema que tiene ante sí es simulado. Las personas que aprendan con esta metodología adquirirán conocimientos, aptitudes y habilidades, además de desarrollar su interacción social.

Y es que no debemos olvidar que las pruebas de ensayo-error han sido clave para la evolución del conocimiento en cualquier ámbito. Equivocarse también es aprender, y hacerlo de forma empírica, basándonos en la experiencia y con un papel activo es lo que nos propone el ABP.

Caso de ABP aplicado en Prevencontrol

En Prevencontrol hemos diseñado una solución e-learning que se basa en la estructuración y resolución de problemas al más puro estilo “Elige tu aventura”. Como ocurría en aquellas colecciones de libros, el participante deberá ir tomando decisiones y en función de lo que elija ocurrirán unas cosas u otras.

El usuario deberá meditar bien antes de tomar un camino y su decisión le llevará a una circunstancia que se le podría presentar en el día a día de su empresa. Por tanto, por medio de todas las decisiones que se vayan tomando se llegará a una situación final que será más o menos positiva. El camino recorrido habrá constituido un aprendizaje.

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