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14/03/2019

Tres razones de peso para usar la realidad virtual como herramienta de formación

La tecnología avanza a pasos agigantados y eso permite que el ser humano tenga una vida más cómoda y opte a mayores recursos. Cada novedad que aparece en el mercado es susceptible de mejorar nuestro día a día en todos los ámbitos, incluido el de la educación. Por eso sería absurdo ignorar el potencial que tiene en este ámbito una herramienta de la que cada vez se habla más: la realidad virtual.

Y es que para aprender, la realidad virtual constituye un instrumento con diversas cualidades que benefician al usuario. Poco a poco irá introduciéndose en nuestra sociedad, aunque ya comienza a tener aplicaciones, sobre todo en el mundo empresarial. ¿Qué hace que la realidad virtual sea una buena herramienta de aprendizaje?

Estas son las tres razones básicas que lo explican y que desarrollaremos a continuación:

  1. Lleva el aprendizaje a la práctica
  2. Crea experiencias de aprendizaje inmersivas
  3. Supera los límites de la realidad

Llevar el aprendizaje a la práctica

Cada método de enseñanza tiene sus particularidades pero no podemos negar que la práctica es algo fundamental. Todo aprendizaje debe tener una fase en la que el alumno pueda desarrollar los conocimientos adquiridos. ¿Qué mejor manera que hacerlo con la realidad virtual, donde las consecuencias negativas son nulas?

Y es que la realidad virtual se basa en la experiencia del usuario quien, por medio de unas gafas, se sumerge en un mundo creado donde puede poner en práctica lo que quiera. Eso sí, al tratarse de un mundo irreal, no hay riesgo de cometer fallos con consecuencias de gravedad. De esta manera, la formación se vuelve dinámica y participativa, y ayuda a incentivar la parte crítica y el lado más creativo de los alumnos.

Crear experiencias de aprendizaje inmersivas

Tal y como hemos comentado, al crear un mundo ficticio en el que el alumno se puede sumergir, se da la oportunidad de que viva la experiencia como si fuese real. Esto puede aplicarse en procesos de aprendizaje que no dan opción a unas prácticas como tales. Por ejemplo, pongamos por caso que un trabajador debe realizar una reparación de riesgo. Si usamos la realidad virtual, estamos permitiendo que el individuo viva las condiciones reales de la operación sin ponerse en riesgo a sí mismo. Tener la posibilidad de inmersión es muy favorecedor ya que ayudará a que la gente se familiarice con las situaciones de riesgo que pueden vivir. Y esto, al final, les dará mayor destreza y confianza a la hora de actuar en una situación real.

En Prevencontrol diseñamos un simulador de riesgo eléctrico en la que el usuario debe realizar una reparación en condiciones de peligro. Para lograrlo, debía seguir las pautas preventivas y realizar los pasos correctos marcados. Gracias a este simulador el trabajador puede practicar en un entorno seguro de cara a situaciones de emergencia futuras. Dicho proyecto fue presentado con éxito en el primer Serious Game Camp que se llevó a cabo en Terrassa el pasado 27 y 28 de septiembre de 2018.

Superar los límites de la realidad

La realidad virtual no solo nos permite la inmersión en un mundo ficticio sino que nos da la oportunidad de acceder a escenarios a los que cualquier ser humano no podría llegar en la vida real. Por ejemplo, imagínate trabajando en otro planeta donde pudieras moverte levitando sobre una tabla. Gracias a la realidad virtual se puede crear ese escenario y hacer que el usuario lo viva como si fuese de verdad. En el ámbito de la formación, esta superación de los límites da la posibilidad de experimentar y crear sin frenos.

Oasis, el mundo virtual presentado por Ernest Cline en Ready Player One (2011) nos dibuja esta situación en la que el ser humano vive y experimenta cosas que en la vida real son imposibles. En Oasis, con el paso del tiempo, la gente ha pasado a vivir en ese mundo alternativo donde trabajan y desarrollan sus actividades diarias sin límites de ningún tipo.

A día de hoy la tecnología no permite algo de tales dimensiones pero con el tiempo… nunca se sabe. Lo que es seguro es que recursos como estos, utilizados de forma correcta, suponen una gran herramienta formativa en cualquier ámbito.

Que la realidad virtual nos garantice una vivencia experiencial, una práctica y una superación de los límites conocidos es la clave para que sea un recurso tan preciado en el terreno de la formación. Además, centrar el foco del protagonismo en el alumno y darle el control también es algo único en su proceso de aprendizaje.

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