Últimas Noticias

16/07/2019

Cómo adaptarse a un entorno cambiante con la herramienta Thinking Based Learning

Una de las virtudes que pueden poseer los trabajadores de una empresa es la polivalencia. Ser capaz de abarcar diferentes ámbitos dentro de una compañía y poder ser útil en diversas funciones es una característica que cada vez se valora más. En este sentido, existe una herramienta de aprendizaje que fomenta la capacidad crítica y creativa de las personas, ayudando a que se adapten a los entornos cambiantes. Hablamos del Thinking Based Learning (TBL).

Un cambio de modelo de trabajador

Tradicionalmente, en nuestro país se ha dado mucha importancia a la especialización. Un trabajador profesional, especialista en un área determinada, siempre se ha ensalzado por encima de los demás. En cambio, aquellos empleados que tienen pequeños conocimientos de diversos temas y que pueden desempeñar varias funciones a la vez, han sido injustamente considerados en menos. A nivel individual, los primeros resultan altamente productivos pero si tenemos en cuenta que las compañías se rigen por un trabajo en equipo cada vez más transversal, nos damos cuenta que ser multi skills supone un punto a favor. Esta forma de ver a los equipos está cambiando a pasos agigantados.

Y es que la polivalencia es una de las cualidades que está cobrando relevancia a la hora de valorar a los trabajadores. Porque responder de manera eficiente a diversas tareas encaja con el entorno cambiante en el que nos movemos (y no solo a nivel profesional sino también personal). Eso sí, no hay que confundir al trabajador multi skills con el trabajador multi task. Cuando hablamos de polivalencia nos referimos a tener la capacidad de adaptarse a diversas actividades pero ejerciéndolas de una en una, no todas a la vez.

Adaptación en el mundo Lean

¿Has oído hablar alguna vez de la palabra Shojinka? En el mundo Lean esta palabra se refiere a la capacidad de adaptarse a la demanda mediante la flexibilidad. Trasladado al entorno de trabajo, implica que la cantidad de trabajadores destinados a realizar una actividad puede ir cambiando en función de las necesidades del momento. ¿Qué aporta esto? Mayor personal activo y menos tiempo perdido. O lo que es lo mismo, un aumento de la productividad siendo más efectivos y disminuyendo los costes.

Los profesionales que se demandan a día de hoy deben disponer de una suma de características que van más allá de la polivalencia. Creatividad, resiliencia, adaptabilidad, predisposición al cambio, resolutivos, interdisciplinares, tolerantes ante la incertidumbre, habilidad para la anticipación… y sobre todo, deben ser generalistas con cierto grado de especialización.

Por tanto, podemos darnos cuenta que la formación y aprendizaje constantes son indispensables. En un mundo en el que los cambios están a la orden del día, cualquier conocimiento puede quedar obsoleto en cuestión de meses así que es necesario ir aprendiendo de forma continuada.

Thinking Based Learning

Los entornos de aprendizaje digital están a la orden del día en las empresas. Las formaciones a través de Rapid Learning, Mobile Learning o Video Learning, por ejemplo, ayudan a que los conocimientos se asimilen de forma rápida y efectiva, siendo además flexibles para cada trabajador.

Pero más allá de los recursos tecnológicos, debemos destacar una herramienta de aprendizaje que va más allá y que incide directamente en potenciar la creatividad de las personas. El Thinking Based Learning se considera como un conjunto de estrategias que buscan análisis causales, resolución de problemas, toma de decisiones, comparación y contraste, entre otras muchas cosas.

Gracias al TBL las empresas pueden establecer pautas y directrices en sus programas formativos de las cuales los trabajadores sacarán el máximo rendimiento. Sin duda, el recurso ideal para alcanzar los objetivos del antes mencionado Shojinka.

Innovar para aprender

No debemos olvidar que las estrategias de TBL pueden combinarse con técnicas de gamificación, es decir, fórmulas de aprendizaje que se basan en los mecanismos de los juegos pero sin una finalidad lúdica sino formativa. En este sentido entra en juego (y nunca mejor dicho) la parte emocional de las personas. Como indica el investigador en Neurociencia, Francisco Mora, “sólo puede ser verdaderamente aprendido aquello que te dice algo, aquello que llama la atención y genera emoción, aquello que es diferente y sobresale de la monotonía”.

Si a todo esto añadimos la utilización de herramientas inmersivas como la realidad virtual o los vídeos 360º, podemos potenciar las capacidades del trabajador al máximo. Vincular el proceso de aprendizaje a través de juegos con la parte emocional citada es algo indispensable para conseguir el éxito.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Scroll to top