factor humano

30/07/2019

SAFETY-II: El enfoque de la seguridad y del factor humano

Ya lo decía el psicólogo norteamericano Dwayne Dyer: “Si cambias la forma en que miras las cosas, las cosas a las que miras cambian”. Y es que en cuestiones de seguridad siempre hemos tendido a focalizar la mirada en el problema y buscar como responsable a la persona. Pero la estrategia HOP y el SAFETY-II no contempla el factor humano como el problema sino como la solución. Esa es la forma de abordar cuestiones de prevención y salud y seguridad en el trabajo que hay que adoptar.

Paradigmas que han cambiado esquemas mentales

En el campo del Marketing existe una historia, real o no, que siempre se cuenta para ejemplificar lo que es el “Costumer Centric” (que el cliente sea el centro). Nos situamos en Alaska, año 1975. Una lujosa cadena de productos llamada Nordstrom recibió la visita de un cliente muy enfadado. Quería el reembolso del dinero que pagó por unos neumáticos que no habían cumplido con sus expectativas y que se habían gastado antes de lo previsto. Nordstrom accedió a devolverle el dinero… a pesar de que en esa tienda no se vendían neumáticos. Esta historia es un ejemplo de la estrategia antes mencionada donde se potencia la experiencia del usuario y se acepta que no todos los clientes son iguales. Por tanto, personalizar el servicio o producto y mantener la comunicación es la clave.

Otra historia paradigmática, en esta ocasión acaecida en el año 1997 en la sede central de la consultora estratégica McKinsey & Company, Inc en NYC. Se trabajó en que la cultura organizacional fomentase la felicidad, el compromiso, la compensación, la conciliación, etc. de los trabajadores. Aquí empezó a acuñarse el concepto de “Gestión de talento”. La cuestión planteada fue qué se debe hacer para retener a X persona en vez de qué se puede obtener de X persona.

Avancemos en el tiempo. Año 2016, Ginebra. Un grupo de expertos publica a través de la International Organization for Standardization (o más conocida por sus siglas ISO), la norma 27500 bajo el titulo de la “Organización Centrada en el Ser Humano”. Hablamos de un standard que promueve que las organizaciones se centren en el ser humano, un enfoque se ha extendido, obviamente, en el ámbito de la seguridad, salud y bienestar de los trabajadores.

Del SAFETY-I al SAFETY-II

El concepto de SAFETY-I en términos de seguridad se ha caracterizado por conseguir el menor número de accidentes posible. El foco de atención se posa en la ausencia de seguridad y centrando la atención en aquello que falla. Una concepción que nos lleva a un enfoque reactivo donde se transmite una idea errónea sobre el factor humano: El problema son las personas.

SAFETY-II se aleja de esto. Siguiendo la premisa de los paradigmas expuestos más arriba, lo que se hace es centrarse en analizar el comportamiento de los humanos en casos adversos. Se pasa de “evitar que algo vaya mal” a “garantizar que todo vaya bien”.

Esta perspectiva de seguridad se centra en lo que se logra, en los éxitos, y se mide contando los casos en que las cosas salen bien. Se trata de una gestión de la seguridad proactiva donde las personas son la solución.

Las organizaciones actuales, al igual que nuestra sociedad, se están centrando en poner en acento en el factor humano, algo que nos lleva directamente a la estrategia HOP (Human and Organizational Performance) que abordamos (y abordaremos) en otros posts.

23/07/2019

Estrategia HOP: Equipos de aprendizaje basados en la experiencia real

Cuando hablamos del Human and Organizational Performance, denominado comúnmente como HOP, nos referimos a una forma de entender y gestionar el comportamiento humano en los puestos de trabajo. Una de las estrategias que mejor funcionan en este sistema organizacional es la de los equipos de aprendizaje. Gracias a la experiencia de los que participan, tanto buena como mala, se logran avances aplicables a diversos ámbitos. El de la Seguridad y Salud en el trabajo, que es el que nos interesa, no está exento de ello.

Aceptar el error

Uno de los puntos clave por los que aboga la estrategia HOP es por la de aceptar los errores que cometemos. Y es que ya lo advierte el dicho popular: “De los errores se aprende”. La intención es asumir esos fallos como oportunidades de aprendizaje. Convertir la experiencia en nuevos conocimientos que nos servirán para mejorar en el ámbito laboral.

Con esta filosofía, el trabajador pasa de ser un agente pasivo a un agente activo. Sus acciones cuentan y de ellas siempre puede extraer algo positivo. Las conclusiones que se extraigan de su experiencia irán en beneficio de la organización. Y no solo eso, sino que ayudarán a minimizar las consecuencias de los futuros (e inevitables) errores humanos.

Equipos de aprendizaje

Dentro de la estrategia de gestión del comportamiento humano HOP distinguimos los equipos de aprendizaje. Se trata de grupos de individuos que ponen en práctica el método de análisis de las experiencias previas. Se trata de que cada individuo haga su aportación y que de ahí se extraigan unas conclusiones que se puedan aplicar para la mejora de la organización. Ese análisis ha de ir acompañado de una búsqueda de soluciones colectiva, es decir, en equipo.

El objetivo de los equipos de aprendizaje no es, en ningún caso, la búsqueda de culpables cuando acontecen los errores. Al contrario, lo que se quiere es identificar nuevas defensas que fortalezcan a la compañía. La suma de visiones subjetivas aporta muchos beneficios y opciones que un individuo solo no contemplaría. En este sentido, los equipos de aprendizaje dejan la teoría de lado y se dedican a analizar la situación en base a los hechos ocurridos.

Equipos de aprendizaje

Las tres claves para que los equipos de aprendizaje funcionen

Como ya hemos señalado, la de los equipos de trabajo es una estrategia útil en la búsqueda de soluciones en cuestiones de Seguridad y Salud en el trabajo. Ahora bien, deben darse unas circunstancias para que éstos resulten efectivos. De lo contrario, los resultados pueden no ser los esperados.

A continuación repasamos las tres claves para que los equipos de aprendizaje sean productivos:

1.Implicación. Es necesario que los trabajadores participen aportando soluciones realistas. Basarse en lo cotidiano es lo ideal para que la motivación aumente.

2.Asumir errores. Hay que dejar claro que hablar de los fallos cometidos no es motivo de vergüenza y mucho menos de ocultación. Gracias a esos errores se aprende, con lo que hay que hablar de ellos para sacar conclusiones. Su análisis es básico para evolucionar y mejorar.

3.Factor humano. Los equipos de trabajo tienen algo que las aplicaciones no tendrán jamás: el factor humano. Las personas que los integran tienen la capacidad de detectar “trampas” que otras herramientas pasarían por alto”.

02/07/2019

Tecnología para el cambio: modelo SCARF para llegar al neuroliderazgo

Cada vez más las compañías focalizan su atención en las relaciones sociales y en el trato humano entre empresa y trabajadores, así como en sus relaciones entre sí. El neuroliderazgo se encarga de investigar para mejorar el desempeño de líderes y gerentes dentro de las organizaciones de manera que puedan influir positivamente en sus equipos. A continuación conoceremos más a fondo el Modelo SCARF, un modelo teórico que explora este ámbito.

Enfoques del modelo SCARF

El doctor David Rock es quien acuñó el término de “neurolidership” para desarrollar esta línea de conocimiento que busca obtener lo mejor de los trabajadores. En el año 2008 habló por primera vez del Modelo SCARF que se centra en las relaciones sociales de las personas. ¿Cuáles son los enfoques en los que se centra?

-Enfoque amenaza-recompensa. Se establece que cuando se minimiza la amenaza y se maximiza la recompensa de una persona, el comportamiento social de dicha persona se modifica y cambia. Además, se refuerza su motivación intrínseca.

-Las respuestas de amenaza son más intensas y más frecuentes. Por tanto, deben ser minimizadas en las relaciones sociales.

-El cerebro humano trata muchas amenazas y recompensas sociales como si fuesen amenazas físicas.

-La capacidad para tomar decisiones, resolver problemas y cooperar con otras personas se reduce si hay una respuesta de amenaza. En cambio, mejora si hay una respuesta de recompensa.

Los 5 dominios del modelo SCARF

A nivel cerebral, las necesidades sociales de las personas reciben el mismo trato que las necesidades básicas de supervivencia y alimento. ¿Por qué decimos esto? Pongámonos en situación:

Acabamos de hacer una entrevista de trabajo y nos dicen que el lunes de la semana siguiente nos incorporamos. Inevitablemente, nuestro cerebro plantea tres escenarios posibles a nivel de relaciones sociales. El primero es sentir rechazo por parte de los compañeros, el segundo es que actúen con ignorancia y el tercero es que nos reciban con la mejor de las actitudes integrativas y total aceptación.

Pero no podemos olvidar que los trabajadores de la empresa también activan sus mecanismos neuronales ante esta situación. De hecho, las reacciones de los dos primeros supuestos corresponden a un modelo de amenaza ya que “el nuevo compañero me puede hacer la competencia”; el tercero, en cambio, se identifica con el de recompensa ya que “ese nuevo compañero va a complementarnos y a cubrir nuestras necesidades en la empresa”.

Al hilo de estas percepciones, podemos establecer cinco dominios en el Modelo SCARF:

STATUS (estatus). Se trata de la percepción que tiene cada persona de dónde está en relación con su entorno. En este sentido, la neurociencia establece que una amenaza al estatus se puede equiparar al dolor físico. En cambio, una recompensa en este campo es comparable a recibir algo material. ¿Cuál es el objetivo? No dañar el estatus o la percepción de los trabajadores de donde creen que se encuentra dentro de la organización. ¿Cómo? Siendo cuidadosos.
-CERTAINTY (certeza). Nuestro cerebro está programado para buscar la certeza. Por tanto, necesitamos saber qué va a pasar y qué podemos esperar dentro del entorno que nos rodea. ¿Cómo? Practicando la comunicación, la transparencia y la claridad.
AUTONOMY (autonomía). En los momentos en que las personas percibimos falta de control y de capacidad de decisión, los niveles de estrés aumentan. ¿Cuál es el objetivo en este sentido? proporcionar espacio a los trabajadores, dejarles tomar decisiones y delegarles responsabilidad según sus competencias.
RELATEDNESS (relaciones sociales). ¿Sabías que cuando establecemos relaciones positivas generamos oxitocina, también conocida con “molécula de la felicidad”? Por tanto, si creamos relaciones cercanas con los trabajadores, tanto ellos como los líderes estarán más satisfechos.
FAIRNESS (justicia). La percepción de justicia activa los circuitos cerebrales de la recompensa, mientras que la percepción de injusticia activa los circuitos de la amenaza. Por tanto, hay que hacer visibles situaciones de un tratamiento adecuado de justicia.

El papel de los líderes

El Modelo SCARF establece unas pautas basadas en la neurociencia que ayudan a mejorar las relaciones sociales. No obstante, el papel de los líderes, gerentes y gestores es indispensable para que estas directrices se apliquen de forma adecuada. Los altos mandos también son personas, y por tanto también tienen que aprender a gestionar sus miedos e inseguridades.

En este sentido, es primordial que los mandos con capacidad de decisión aprendan a convivir con las situaciones de incertidumbre que se plantean a diario en los entornos laborales. Solo de esta manera permitirán delegar responsabilidades y ofrecer la oportunidad de decidir a los integrantes de sus equipos, siguiendo así las pautas del modelo SCARF. ¿El resultado? Aumento de productividad, desarrollo técnico adecuado y un lugar de convivencia laboral bueno.

25/06/2019

Human and Organizational Performance: las 5 claves de la gestión HOP

Gestionar el comportamiento humano dentro en las compañías es algo a lo que cada vez se presta más atención. Cuando hablamos de Human and Organizational Performance (HOP) nos referimos a una manera específica de hacerlo, una estrategia que se aplica en el ámbito de la seguridad y que se basa en unas ideas clave que revisaremos a continuación.

1.Todos nos equivocamos

A veces nos olvidamos de esta obviedad de la cual los romanos ya dejaron constancia: “Errare humanun est”. Muchas compañías se olvidan de que sus equipos, integrados por personas, pueden equivocarse, y en cambio se les exige una efectividad propia de las máquinas programadas para hacerlo todo a la perfección. Con una gestión de equipos HOP este aspecto se tiene en consideración y, por tanto, se libera a los trabajadores de esa presión constante.

2.Predecir errores es posible

No se trata de tener poderes extrasensoriales sino de manejar la información de forma correcta y de plantearse la siguiente pregunta: “¿Qué puede salir mal?”. Si focalizamos la atención en los posibles errores (o desviaciones, como se usa en cultura HOP) que pueden surgir estamos actuando desde la prevención y prediciendo lo que puede ocurrir. Por tanto, podremos desarrollar un plan B que evite ese problema. Investigar en accidentes antes de que ocurran es parte de la cultura HOP.

3.Priorizar el contexto antes que el detalle

Pongamos por caso que se ha producido un accidente en una empresa. Lo habitual es que se analice lo que ha ocurrido y que se investigue hasta el más mínimo detalle para determinar la causa. ¿Y qué pasa con el contexto? No podemos olvidar que lo que acontece alrededor también es importante, y eso es algo que en HOP se tiene muy en cuenta. Esta perspectiva holística tiene muy en cuenta lo social, algo que cada vez se está extendiendo más.

4.¡A por el empoderamiento!

Cuando hablamos de temas de seguridad, el control y la supervisión son indispensables. Ahora bien, ¿y si en vez de intentar dirigir tanto nos centrásemos más en empoderar y permitir que los equipos aporten sin exigencias? “Pasemos del push al pull”, como diría Ergolean Yon Valverde. Apostemos por el empoderamiento. Los profesionales en el ámbito de seguridad y salud deben tener la capacidad de ayudar a que los trabajadores aprendan entre ellos, no dejando toda la responsabilidad a Dirección.

5. La seguridad pasa por el aprendizaje

Hablemos del concepto “brecha operativa”. Se trata del el hueco existente entre el trabajo “según lo planificado” y el trabajo “tal como se realiza”. Esta brecha es la que nos debe proporcionar la información sobre cómo son las cosas en realidad y enseñarnos a planificar mejor para evitar desviaciones. Aprender es básico para mejorar en seguridad.

Como podemos observar, el HOP es una tendencia en cuanto al factor humano que proporciona una nueva forma de operar en las compañías, y que aporta muchos beneficios que ya se están comprobando en el ámbito empresarial. Focalizarse en mejorar basándonos en sus principios es el futuro en lo que concierne a prevención y seguridad.

14/05/2019

Relación entre creatividad y factor humano, ¿cómo de importante es?

En las compañías siempre existen labores o ámbitos que resultan menos atractivos que otros. Hay tareas que se convierten en tediosas o que simplemente son percibidas como aburridas por los trabajadores. ¿Qué hacer para cambiar estos pensamientos e incentivar a los equipos? Echar mano de la creatividad y hacer que vaya de la mano del factor humano es una propuesta que implica trabajo, pero que ofrece grandes resultados.

Y es que ya lo decía Einstein: “Si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo”. Darle alas a la imaginación, ser creativo y probar cosas nuevas puede abrirlos un mundo nuevo de posibilidades que antes no habríamos contemplado.

El punto fuerte de la creatividad

Si buscamos en Google (o en el diccionario, para los más tradicionales), encontraremos diversas definiciones del concepto creatividad. Una de las más destacadas es la realizada por uno de los referentes históricos en la materia, Alex Osborn, en el año 1953, y que aparece en el Applied Imagination: Principles and Procedures of Creative Problem Solving. Dice así: “Aptitud para representar, prever y producir ideas. Conversión de elementos conocidos en algo nuevo, gracias a una imaginación poderosa”.

La habilidad de ser creativos es algo que cada vez se valora más en el entorno laboral. De hecho, en el año 2020 será, junto con la capacidad de solucionar problemas complejos y el pensamiento crítico, una de las cualidades más valoradas en lo que se refiere a factor humano. ¿Cómo podemos trabajar en ello?

ACPS como modelo creativo

Se trata de un proceso integral de creatividad e innovación cuyas siglas significan Advanced Creative Problem Solving (ACPS). Se basa en un modelo desarrollado por el propio Alex Osborn en 1945, y se define por ofrecer un enfoque donde la persona es la protagonista del proceso creativo. Como elementos clave, también se tienen en cuenta a la organización y a las personas o equipos, y contempla los avances científicos en neurociencias distinguiendo entre etapas de pensamiento consciente e inconsciente.

De esta manera imita la forma en que nuestro cerebro pone en marcha el proceso creativo, y lo hace siguiendo una ejecución de modelo circular que lleva a la mejora continua. En ACPS distinguimos las siguientes 3 fases:

1.PERCEPCIÓN

Es la parte del proceso donde modificamos nuestra manera de plantearnos el problema. Se trata de cuestionar las creencias que tenemos, buscar información, reinterpretar los datos que ya tenemos junto con los nuevos y definir el foco sobre el que vamos a trabajar. En esta fase de la ACPS es preciso establecer un tiempo concreto de “incubación” para que nuestro pensamiento inconsciente resuelva cuál es el reto real al que nos enfrentamos.

2.SOLUCIÓN

Consiste en la creación de soluciones y propuestas de resolución originales para los problemas que hayamos detectado en la fase anterior. En este punto, hay que tener la capacidad de soltar la imaginación y dar rienda suelta a la creatividad. Con el objetivo de aumentar la generación de ideas, hay que tener en cuenta la necesidad de dejar un espacio para la inspiración de nuestro inconsciente.

3.ACCIÓN

Como parte final de la ACPS, en este punto debemos plantearnos la propuesta de solución desarrollada, realizar cambios si es preciso, validarla en el contexto real y ponerla en marcha con un plan de acción. Es en esta fase donde se incorpora el aprendizaje realizado.

Para no caer en frustraciones, se recomienda dividir este proceso de implementación en diversos pasos más que en un gran hito. De esta forma nos resultará más sencillo ir subiendo escalones hacia nuestro objetivo y podremos mantener el impulso inicial que nos ha llevado hasta aquí.

Como vemos, el desarrollo del a creatividad es fundamental en las compañías. En Prevencontrol contamos con facilitadores en ACPS, así que si estás interesado en ampliar tus conocimientos en este campo, no dudes en preguntarnos.

07/05/2019

Ergonomía en movilidad: ¿eres consciente de todo lo que haces mal?

El concepto de ergonomía en movilidad lleva años apareciendo en los entornos laborales como uno de los aspectos que tener más en cuenta. La cultura en salud y seguridad en el trabajo ha ido ampliándose con el paso del tiempo, y prestar atención a cómo tratamos nuestro cuerpo a diario ha pasado a ser una de las máximas preocupaciones. Ahora bien, ¿somos realmente conscientes de lo mal que andamos en ergonomía?

Para comprobarlo, haremos un ejercicio simple pero muy revelador. Imaginémonos a nosotros mismos en casa, a primera hora de la mañana, a punto para salir al trabajo. Desayunamos con la música puesta a la vez que vamos guardando en nuestra bolsa el ordenador, la tablet, los cargadores… todo lo que necesitamos para desempeñar nuestro trabajo. Unas molestias que van del cuello hasta las piernas nos recuerdan que ayer pasamos demasiadas horas en el aeropuerto (y con el portátil, cómo no).

Salimos de casa y suena el móvil. Respondemos mientras hacemos malabares para dejar la bolsa en el maletero y abrir el coche. Sujetar el teléfono con el hombro e inclinando al máximo el cuello es ya una técnica que tenemos más que dominada. Primera llamada laboral del día: nuestro compañero Elías, que quiere ponernos al día de todo lo que pasó ayer en la oficina mientras estábamos de viaje en Berlín.

El trayecto en coche: aumenta el peligro

Nos ponemos en marcha camino a la oficina con el Bluetooth conectado mientras Elías habla sin parar. La verdad es que hemos perdido el hilo porque nuestra mente está en otra cosa: organizando la reunión que tenemos a las 11:00 horas por videoconferencia. No jugamos toda la asignación presupuestaria del próximo semestre, así que tenemos que asegurarnos de que todo sale bien.

Por suerte, nuestros reflejos nos periten esquivar a un peatón al que por poco atropellamos. Cuando al fin colgamos la llamada con Elías, nuestros ojos se salen de órbita al comprobar la pantalla del Smartphone. En 15 minutos hemos acumulado 10 mensajes y 20 whatsapps de 5 grupos diferentes. Uno de ellos es de nuestro hermano, que nos recuerda que hoy es el cumpleaños de papá. Cuando intentamos responder casi derribamos una moto que tenía preferencia en la rotonda. Tal vez será mejor que contestemos al llegar, ¿verdad?

Llegada a la oficina: ¡que el ritmo no pare!

Por fin hemos llegado, aunque la aventura aún no ha acabado. Ahora llega el primer gran momento de desesperación de la mañana: encontrar sitio para aparcar. Tras diez minutos dando vueltas y comprobar el reloj unas quince veces para verificar que acabaremos llegando tarde, encontramos un hueco donde dejar el vehículo. ¡Conseguido!

Bajamos del coche a toda prisa y la pantalla del móvil vuelve a sorprendernos. Añadimos 6 emails, 3 alertas de Linkedin y 9 whatsapps nuevos a la lista. Aprovecharemos el trayecto hasta entrar en el edifico para responder alguno… ¡argh! Un coche casi se nos lleva por delante por ir con los ojos pegados a la pantalla.

Entramos en la oficina y la única que se toma unos segundos para mirarnos y saludarnos es Berta, la chica de contabilidad. Nos sentamos y volvemos a notar el dolor en el cuerpo, ¿cómo puede ser que ya de buena mañana nos sintamos agotados? El móvil sigue recibiendo whatsapps (con memes incluidos) que vamos consultando mientras encendemos la tablet para preparar la presentación de las 11h.

¡Vaya! Un email del cliente nos dice que anula la reunión… En fin, aprovecharemos el tiempo para revisar el correo aunque las molestias en las cervicales impiden que nos concentremos al 100%. ¡Anda! Un email nos llama la atención. El asunto, “Ergonomía en movilidad”. ¿Se trata de una señal?

Lo cierto es que, como hemos podido comprobar, a diario nos saltamos muchas de las normas básicas para garantizar la ergonomía ya no solo en nuestro entorno laboral, sino en cualquier actividad que realizamos. Y eso es algo que deberíamos tener en cuenta siempre sin necesidad de recibir “señales” en forma de email. Porque la ergonomía en movilidad es algo que debe ir con nosotros día a día, y en cualquier lugar. Solo así garantizaremos nuestra salud y seguridad en el trabajo.

12/02/2019

Industria 4.0. y Factor Humano, ¿son enemigos?

El mundo, y en especial las sociedades avanzadas, está viviendo la cuarta revolución industrial. Los avances tecnológicos nos presentan realidades inimaginables hasta hace pocos años, y el futuro más cercano se prevé aún más sorprendente. Por eso muchas personas se preguntan, ¿qué papel juegan las personas en este mundo donde la industria 4.0. acabará por dominar? La respuesta es sencilla: el factor humano es algo imprescindible.

La relación entre el hombre y la máquina, dicho de forma popular, siempre ha causado pavor. Existe la creencia de que los aparatos tecnológicos acabarán por sustituir a las personas en diversos ámbitos. Sin embargo, el tiempo ha ido demostrando que esto no es así. El papel de los individuos ha cambiado, sí, pero éstos nunca han dejado de ser necesarios. Y es que el factor humano tan solo lo puede aportar una persona de verdad.

Transformación digital

Ya llevamos unos cuantos años oyendo hablar de transformación digital. El concepto se refiere a la adaptación de los procesos y mecanismos que se han hecho siempre de forma manual al entorno digital. La digitalización de la industria ha demostrado tener grandes beneficios. El ahorro de tiempo, una mayor dinamización, un aumento de productividad o un aumento de las oportunidades de negocio son algunos ejemplos.

Y es que la digitalización permite que lo físico y lo digital se unan en un solo concepto, dando como resultado la industria inteligente. De esta forma, a través de un aparato tangible como una tablet y por medio de un sistema digital podemos realizar acciones que en el pasado eran impensables.

¿Por qué es importante el Factor Humano?

Por mucha maquinaria y tecnología de la que se disponga, hay algo que no se puede obtener artificialmente: el factor humano. Las cualidades que puede aportar una persona, como la conciencia, la creatividad, el sentido común o las capacidades sociales, son inherentes a los individuos. Por tanto, una máquina no puede ofrecerlas, y mucho menos sustituir al ser humano.

Diversos estudios apuntan a que en un futuro no muy lejano las cualidades que más se demandarán en las compañías no obedecerán a conocimientos concretos sino a cualidades humanas. Saber manejarse en las relaciones sociales, tener habilidades creativas, poseer espíritu de liderazgo o tener capacidad de resolución de conflictos no es algo propio de las máquinas sino de las personas.

Tan solo aquellas empresas que sepan equilibrar la balanza entre los conceptos de industria 4.0 y factor humano serán las que tengan éxito. En este sentido no hay extremos que valgan: ni triunfarán aquellos que se sustenten en la digitalización ni aquellos que se queden anclados a los mecanismos del pasado.

Design Thinking: Cómo integrar el factor humano en la industria 4.0.

Teniendo en cuenta que el panorama actual se rige por la digitalización y que el factor humano es algo de lo que no se puede prescindir, la cuestión es cómo unir ambos conceptos con éxito. Nadie dijo que fuese un proceso fácil, la verdad, pero se trata de una integración necesaria para todos, tanto para las empresas como para sus empleados.

El Design Thinking se presenta como una herramienta dirigida a fomentar la innovación en las organizaciones. Esta metodología se centra en las personas y en sus habilidades y capacidades, destacando cualidades como la creatividad, la empatía o el pensamiento visual. Si integramos este concepto con los avances tecnológicos, sustentados en el avance de las neurociencias y en el desarrollo de dispositivos neurotecnológicos, los resultados pueden ser asombrosos.

He aquí algunos ejemplos de lo que la integración de ambas realidades puede aportar:

• Maximizar la eficacia y la eficiencia de los procesos productivos.
• Conseguir una integración real del factor humano a nivel de procesos, productos y modelos negocio.
• Satisfacer las expectativas reales de las personas dentro de la cadena de valor.
• Sincronizar el desarrollo del talento con la introducción de tecnologías digitales.
• Detectar las necesidades y expectativas latentes, aquellas que son inconscientes o imposibles de verbalizar y que pueden resultar claves para alcanzar los objetivos.

No cabe duda que el mundo que se presenta ante nuestros ojos ofrece infinidad de posibilidades gracias al entorno digital. No obstante, el factor humano sigue siendo y será indispensable para lograr el éxito de cualquier proyecto.

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